lunes, 2 de marzo de 2015

Cuando lo urgente no deja paso a lo importante

No es fácil reconocer que tenemos un problema. La mayoría de las ocasiones rechazamos la crítica, tanto interna como externa, antes de expresar que necesitamos ayuda. Ello nos provoca gran frustración y lo externalizamos con conductas en ocasiones destructivas hacia nosotros y hacia las personas que nos rodean.

Nadie nos enseño a evaluarnos y a enfrentarnos a nuestros defectos. O bien, los tenemos muy presentes y desvalorizamos nuestras virtudes o bien, los obviamos e intentamos vivir como si nosotros no tuviéramos problemas.

El primer paso para encontrar la estabilidad es pedir ayuda cuando no nos estamos encontrando bien. A veces la ayuda que necesitamos es de un amigo, un familiar o alguien cercano, otras, necesitamos la ayuda de un profesional que nos oriente y nos una perspectiva diferente por la que poder mirar.

Vivimos en una sociedad que necesita adaptación continua a sus necesidades, un esfuerzo más psicológico que físico y en ocasiones el estrés, la infelicidad y la falta de herramientas emocionales nos hacen bloquearnos hasta llegar a la depresión o la ansiedad. Por tanto es importante saber donde están nuestros límites, observarnos y saber cuando empezamos a tener problemas que por nosotros mismos no podemos solucionar.


Por tanto, obsérvate, reconócete y cuídate. No es fácil y en muchas ocasiones lo urgente no deja paso a lo importante. Pero es de vital importancia saber donde estás equivocándote.

Siempre he sido partidaria de los buenos consejeros, de las personas que hay a tu alrededor que no te dicen lo que quieres escuchar sino te dicen lo que justamente necesitas para mejorar. Nútrete de ellos y hazles caso, seguro que tienen interés por verte más feliz. Y sin duda visita a un profesional cuando lo requieras. Después de 10 años trabajando con pacientes sin duda puedo afirmar que la terapia es una de las cosas que mejor puede hacer una persona para su bienestar personal.


Recuerda, que lo urgente no vaya por delante de lo importante. Porque si siempre actúas así puede que la vida al final te vaya dando problemas.  

domingo, 15 de febrero de 2015

¿Sientes empatía o simpatía por tu hijo? 7 CLAVES PARA FOMENTAR LA EMPATÍA EN NUESTRAS RELACIONES CON LOS NIÑOS

En muchas de las charlas que ofrezco a padres y madres siempre les hago una pregunta: ¿Qué sentís pos vuestros hijos: simpatía o empatía? Muchos de ellos me miran contrariados porque no saben que significa dichos conceptos o por donde quiero continuar la conversación. Y es que son dos términos que se parecen mucho pero que en ocasiones pueden confundir nuestras emociones. 


Cuando somos empáticos con nuestros hijos o con las personas que nos rodean lo que estamos haciendo es lo siguiente: 

- Somos capaces de ponernos en su lugar.
- Lo entendemos.
- Nos centramos en sus emociones.
- No buscamos la solución al problema, solo lo comprendemos 
- No lo juzgamos.

Cuando por el contrario somos "simpáticos":

- No nos ponemos en su lugar, solo sentimos una inclinación emocional hacía él. 
- Queremos buscar una solución al problema sin analizar si es lo mejor para él.
- LLegamos a sentir el mismo estado emocional que la otra persona, llegando a afectarnos y sin llegar a comprenderla.
- Implica compasión
- O bien se suele quitar importancia a la emoción o al problema del otro.

En muchas ocasiones los padres sienten emociones incoherentes e incorrectas como pena, compasión y sobrepreocupación por sus hijos y estas emociones no son debidas a la empatía, sino a la simpatía que sienten por sus hijos. 

Todos sabemos que los niños y niñas van a pasar por diferentes etapas en su vida, algunas fáciles de llevar por ellos y otras algo más difíciles. Todo esto forma parte del crecimiento natural y normal del niño ya que es a traves de esos estados emocionales por los que pasa que irá madurando y creciendo poco a poco. Aunque en ocasiones eso conlleve tener emociones negativas. 

Muchos padres, dentro de esos procesos de sus hijos, sienten tanta "simpatía" por sus hijos, que reflejan en ellos sus propios complejos y sufren demasiado intentando buscar solucines a sus problemas cuando lo único que pueden haces es comprenderlo e intentar mostrarle las herramientas para que ellos mismos los superen. 

Es inevitable la preocupación cuando un ser querido lo está pasando mal pero en ocasiones debemos de controlar esos sentimientos que lo único que hacen es que lo pasemos igual de mal a la hora de atravesar las diferentes etapas como padre de un niño o niña. 

Os pongo un ejemplo, imaginaros que una niña de 14 años, en plena adolescencia, con sus pequeñas crisis de baja autoestima y de crecimiento emocional, se enamora. Ella tiene idealizado su principe, cree que el amor es de una manera y que en muchas ocasiones va acompañada de grandes actos de demostración de cariño. Pero su amor no es correspondido y ella, dentro de su inocencia, muestra su desgarrador desamor en redes sociales, le falta concentración y llora por las esquinas, si a eso se le une que sus amigas están en el miso estado inestable que ella, aumenta, por tanto su soledad y su falta de comprensión por el mundo. 

Nosotros tenemos pues dos opciones: 

1. O bien, entendemos que es un proceso normal de su crecimiento y el descubrimiento de nuevas emociones. La acompañamos y la escuchamos e intentamos no despreciar sus sentimientos y la ayudamos a que tenga herramientas para que lo supere, sabiendo que tardará tiempo y vendrá seguido de múltiples capítulos.

2. O bien, lloramos con ella, hablamos con sus amigas, despreciamos sus sentimientos o bien reflejamos en ella sentimientos nuestros. En un intento de ayudarla, lo que hacemos es entorpecer su crecimiento ya que nos parece un problema cuando solo es parte de su crecimiento. La acosamos a preguntas diarias y tomamos medidas inadecuadas creyendo que serán positivas para ella. Olvidando que es ella la que tiene que superar esta situación y no nosotros. 

Esto ocurre en muchas ocasiones ya que nos pueden las emociones. Sentimos debilidad y simpatía por los niños y niñas y al final, en un afán de hacerlos más felices, los hacemos más dependientes y con problemas emocionales. 

¿Qué podemos hacer para sentir empatía?

1. Intenta valorar la situación:  es decir, valora la gravedad de los hechos. En ciertas edades los niños sufren por cosas que nosotros sabemos que no son importantes, pero debes comprenderlos, debes saber que es normal y apoyarlos y darles herramientas para que los superen lo antes posible. No es recomendable quitarle importancia, ni reirse, ni ignorarle. Solo de escucharle y que él mismo busque su solución con nuestra mano cercana. 

2. Intenta mantener siempre una misma actitud estable. Eso ayudará a escucharlo y compréndelo. 

3. No le des soluciones. Orienta y ofrécele apoyo pero no le soluciones el problema. 

4. No reflejes tus complejos personales o traumas. En muchas ocasiones, cuando alguien lo pasa mal, solemos hablar más de nosotros que de ellos, creyendo que así él o ella se sentirá identificado con lo que le está pasando. Hay que utilizar nuestras experiencias pero no siempre. Normalmente cuando alguien lo pasa mal es importante escucharle ya que él tiene más ganas de hablar que de escuchar. 

5. Intenta que no centralice tu vida, un error que cometen los padres es que cuando sus hijos tienen un problema, centralizan su vida a su alrededor, acentuando la preocupación. 

6. Practica la comunicación asertiva siempre, aunque no haya problemas.

7. Se optimista y generoso en la independencia de los niños. Ellos necesitan caerse para aprender en esta vida. Hoy en día hay muchos problemas emocionales infantiles debido a una gran sobre protección por parte de los padres. 





lunes, 17 de noviembre de 2014

Colaboración "Gente con Alma" La procrastinación

Muy buenos días a todos y a todas.
Aquí os dejo el enlace al espacio que todos los meses realizo en CONDAVISIÓN, en el espacio de actualidad de "Gente con Alma".
Esta vez toco hablar de procastinación
¿Qúe no sabes lo que es?
Pues ya te falta tiempo para ver el video y escuchar unos consejos muy recomendables.

http://www.condavision.es/video/aWhob2k=/pagina/2/

martes, 14 de octubre de 2014

COLABORACIÓN EN CONDAVISIÓN "GENTE CON ALMA"

Hemos comenzado el mes de Octubre con fuerza con una colaboración para el programa de "Gente con Alma" de Condavisión. Presentada por mi querida amiga y gran profesional Alma Alanís. Será una intervención mensual en una nueva sección de desarrollo personal en la que participarán varios profesionales.

Me tocó inaugurar la sección y que menos que hablar de optimismo.

Aquí tenéis la colaboración integra.

El próximo programa será para el Martes 4 de Noviembre.

Aquí teneis el enlace del Video.

http://www.condavision.es/programas/gente-con-alma/video/aWhlaG8=/

domingo, 28 de septiembre de 2014

ORGANIZACIÓN PARA ESTUDIAR, DATO CLAVE PARA EL ÉXITO

En las primeras sesiones que tengo con mis alumnos del taller de técnicas de estudio suelo insistir en la importancia de la organización para tener éxitos en los estudios. Si lo dejamos todo a lo espontaneo, a la motivación o a otros factores, es probable que nunca nos pongamos a estudiar o solo lo hagamos exclusivamente cuando tenemos exámenes.

La organización no es estática y rígida; está claro que durante la semana ocurren hechos y actividades que no estaban previstas; pero es de suma importancia que tengamos una previsión de las horas de estudio, de las necesidades de tiempo y esfuerzo y de nuestra capacidad y motivación para llevarlo a cabo.

A continuación os dejo un documento muy importante para el uso del estudiante. Visto por primera vez parece un simple horario pero es mucho más, es un arma de motivación que anticipa el trabajo de siete días.


Os explicaré paso a paso su importancia y uso:

  1. Se divide en los siete días de la semana y cada día tiene como máximo 5 horas. Esto es debido a que no aconsejo estudiar más de ese tiempo cada día. Si un estudiante cada día estudia cinco horas tendrá con una gran probabilidad éxito en los exámenes. Si no es así debería de revisar como estudia, la calidad de ese estudio y los problemas de atención y concentración que seguro tiene.
  2. Divido los días como máximo en cinco horas, eso no significa que sea lo que haya que estudiar cada día, en esas horas también entran actividades extraescolares y deporte. Si nuestro horario comienza a las 4 de la tarde terminaría a las 9 de la noche, una hora estupenda para realizar otras actividades que no tienen nada que ver con el estudio (aseo, cena, ver televisión, leer una novela, navegar por Internet...). También habrá días que de esas cinco horas solo os propongáis estudiar dos o tres, simplemente porque no hay un volumen de materia que requiera más horas. Pero por eso es importante que desde principios de semana conozcáis vuestras necesidades, así también os reforzareis en vuestra confianza y amor propio. Seréis cada día mas seguros y tendréis un método de estudio.
  3. Antes de organizarme debo de preveer el número de horas que voy a estudiar durante la semana. Esta previsión hará que cada semana me conozca mejor, sepa como es mi motivación y me marque metas para ir subiendo las horas de estudio dependiendo de mis necesidades. También nos ayudará a ser realistas y poco a poco ir ajustando nuestros horarios a las horas de estudio que necesito según el curso en el que me encuentro.

  1. En tu horario, antes de comenzar tu semana, tienes que marcar las horas que van a estar ocupadas por otras actividades, p.ej. Deporte, clases de ingles o particulares. Estas horas, en un principio, van a ser fijas, por mucho que quieras estudiar más, no podrás porque tendrás que acudir también a estas actividades. Mi consejo es que con organización y descanso se puede acudir a todo y no tener que abandonar nada.
  2. Después de haber situado las actividades extraescolares tenemos todo el horario para nosotros. Ahora es importante señalar tu tiempo de estudio y que sea un propósito para cumplirlo. Recuerda que en esas horas también tendrás que realizar los trabajos y deberes que toquen según el día.
  3. Más adelante te explicaré, paso a paso como deberás de estudiar cada día, pero para darte un apunte, deberás realizar el esquema de los temas que se hayan impartido ese día, repasar brevemente lo del día anterior y ojear lo que posiblemente vais a dar mañana, según la asignatura que toque para el día siguiente. Parece mucho ¡ Pero no lo es ¡ Mucho más es estudiar los últimos días, deprisa y corriendo, con ansiedad y con muchos nervios.
  4. Organizarse también es marcarse metas, por eso, al final de cada día hay un apartado para apuntar la cantidad de horas finales de estudio y al final de la semana, un apartado para escribir el número de horas totales de estudio ¿Coincidirán con el número total de horas que habías supuesto al principio? Si coincide ¡Enhorabuena¡ Has cumplido tus objetivos, tu autoestima mejorará y comenzarás a confiar en ti. Si por el contrario no ha sido así y has estudiado menos de lo que creías, tienes que pensar que has sido muy ambicioso y has puesto una meta más alta de la que todavía eres capaz de dar, repasa los motivos y busca estrategias para poder remediar esas horas de más. Seguro que conseguirás marcarte los objetivos y cumplirlos.

  1. Cada semana es importante que rehagas tu horario porque a veces habrá situaciones que cambien y lo que te sirvió para una semana no te servirá para otra. P. ej. semanas de vacaciones, huelgas, puentes, festivos, cumpleaños, viajes o posibles quincenas de exámenes en los que necesitarás más horas de estudio que en otras semanas ( las primeras semanas puedes rellenar solo dos horas de estudio en cambio cuando van llegando los exámenes es probable que necesites las cinco horas marcadas).

Todas estas indicaciones sirven tanto para estudiante de secundaria como de universidad y oposiciones. La única diferencia que a mayor dificultad de estudio mayor número de horas tendrá tu horario.

Si queréis recibir el horario en PDF para poder imprimirlo desde casa, escríbeme un correo a centrodepsicologiaintegral@hotmail.es y te lo enviaré inmediatamente totalmente gratis. 

Si quieres recibir técnicas de estudio personalizada no dudes en pedirnos información. Llevamos 7 años dando múltiples ediciones de técnicas de estudio tanto en grupo como de manera individual.

Más información : centrodepsicologiaintegral@hotmail.es o en el teléfono 677276061  





miércoles, 24 de septiembre de 2014

¿Tú eres de estudio concentrado o estudio planificado?



Cuando el estudiante no sigue un plan programado de estudios y repasos, va almacenando apuntes, fotocopias y libros para el examen final y confía  en que ya encontrará tiempo y el modo de salir finalmente del atolladero.

Después de dos o tres días dedicados intensamente al estudio, por fin llega el examen, que quizá  logre aprobar por los pelos. A continuación, un día de descanso para recuperarse  de la fatiga y olvidar todo lo que ha sido memorizado con tanto esfuerzo, pues esos datos ya no sirven para nada e incluso son un estorbo para la preparación  para el próximo examen, que se preparará de un modo similar al anterior.


Casi todos los estudiantes han practicado alguna vez la técnica del estudio concentrado. Este método, que puede ser útil en un momento concreto para preparar determinado examen y salir de un apuro, algunos lo toman como modelo y les sirve para ir aprobando, pero tiene sus limitaciones y sus inconvenientes.

La primera limitación consiste en el número de páginas que pueden ser recordadas, 50 páginas se pueden memorizar con bastante facilidad, 100 requiere un considerable esfuerzo, 150 en tres días está reservado para los más privilegiados.

Sobre la memorización en las últimas 24 horas y que no ha sido repasado es sobre lo que más actúa la curva del olvido. El 60% de aquello que el estudiante cree memorizado en la noche de estudio puede haberse olvidado a la mañana del día siguiente.

En el estudio, al igual que en la comida, cuando se opta por el atracón, la digestión de lo ingerido resulta difícil; es más, suele dar problemas de asimilación.

Cuando se estudia contrarreloj, se corre el riesgo de que no de tiempo  a estudiar todos los temas, por lo que el éxito en el examen termina convirtiéndose en una cuestión de azar.

Se ha comprobado que cuando los profesores que cuando los profesores ponen preguntas de los últimos temas, el número de suspensos es mayor que si las preguntas son de los primeros, la razón es evidente: casi todos los alumnos conocen bien los primeros; pues es por donde comienzan a estudiar; pero muy pocos son lo que han estudiado, repasado y consolidado los conceptos de los últimos temas. Los profesores saben esto, así que, cuando deciden poner un examen difícil, eligen preguntas de las últimas lecciones.

Aprobar y saber no son términos equivalentes. El resultado final es que el estudiante ha logrado aprobar pero no sabe.

Los efectos nocivos del estudio concentrado son: el suspenso, la sensación de fracaso por no haber pasado el examen a pesar del esfuerzo realizado, la regañina de los padres, el desánimo e incluso la depresión.

Existen otras técnicas de trabajo intelectual. El empleo de estas técnicas no supone para el estudiante un incremento del número de horas de estudio a lo largo del tiempo. El estudiante ha de considerarse un profesional  y todos los días dedicará unas horas al estudio y a la preparación de exámenes.

Por todas estas razones es importantísimo realizar un estudio planificado que te permite estudiar, asentar y recordar los conocimientos sin ningún tipo de problema.

Si necesitas planificar tus estudios y tener los mejores resultados, desde Centro de Psicología Integral te ofrecemos las mejores técnicas de estudio con grandes resultados.
Para más información centrodepsicologiaintegral@hotmail.es o el teléfono 677276061

lunes, 8 de septiembre de 2014

No puedo evitar el DOLOR, pero si el SUFRIMIENTO

Hay una frase que utilizo muy a menudo en mis terapias para explicar a mis pacientes la importancia de saber delimitar nuestras reacciones emocionales y así poder manejarlas adecuadamente.

"No podemos evitar el dolor, pero si podemos evitar el sufrimiento"


Desde nuestra más tierna infancia nos enseñan a huir del dolor y al no conseguirlo nos causa sufrimiento. Creo que es la explicación más clara que puedo dar a todas las personas que me preguntan en que se diferencian los dos sustantivos antes nombrados. 

La mayoría de las personas huyen de todo aquello que le cause malestar, desarrollamos conductas de huida y rechazo a todo aquello que puede provocar una sensación diferente a la normalidad. Pero dentro de la normalidad también hay dolor. Es una sensación natural que solemos rechazar. Cuando hablo de natural es lo que debemos sentir en ciertos momentos según nuestros valores, a lo que estamos acostumbrados y a lo que nos hemos enfrentado antes. 

Un ejemplo básico: 

Ana tiene miedo a los sitios cerrados, desde muy pequeña ha tenido miedo a todos aquellos sitios que tenían un espacio minúsculo. Con el tiempo y tras no enfrentarse a muchas situaciones incomodas que le causen malestar ha generado una fobia a montarse en ascensores. Cuando le pregunto si alguna vez se ha quedado encerrada en uno de ellos, ella me dice que no, pero solo la idea de verse allí mentida le causa ansiedad. 

Es muy probable que de pequeña, por evitar el dolor y malestar de enfrentarse a sus miedos NO SE ENFRENTARA A ELLOS, con el tiempo y cada vez que lo evita se suma una porción de sufrimiento y ansiedad a su mochila de fobias.

Ahora bien, ¿Quien no ha sufrido cierto malestar al estar dentro de un habitáculo pequeño? ¿Quien no ha sentido cierta ansiedad al montarse en un avión y que genere algo de ansiedad? ¿Quien no ha sentido cierta claustrofobia al quedarse encerrado en un baño y ha zarandeado la puerta aun sabiendo que pronto alguien lo iba a escuchar ya que era un baño público?

La única manera de que ese malestar (a veces pequeño , otras veces mayor, dependiendo de tus ideas previas y carácter) se diluya es ir enfrentándose a él, a veces no se va nunca, simplemente hay que aceptarlo sabiendo que es necesario y NORMAL. 

Podría tener una gran cantidad de ejemplos sobre como la gente no quiere enfrentarse al malestar. 

Uno muy normal es el de Javier. Un adolescente que acaba de sufrir su primer desamor y que llora desconsoladamente porque su novia lo ha dejado. ¿No creéis que ese dolor es necesario para madurar en las relaciones personales? Todos hemos sufrido algún desamor y la manera de enfrentarlo es una de las grandes lecciones de vida. Pero hay personas que evitan el dolor y eso les provoca sufrimiento. 

Mi trabajo es ayudarte a gestionar tus emociones que están provocando sufrimiento, pero como psicóloga no puedo quitarte el dolor: el dolor de un desamor, de una muerte de un familiar, el malestar de una preocupación, la ansiedad ante un peligro...

Desde nuestra más tierna infancia nos enseñan a que hay que conseguir la felicidad, que tenemos que sentirnos completos a través del amor, la familia, el trabajo y la comunidad. Pero se olvidan que dentro de toda esta vida también hay dolor, a veces inmenso y hay que aceptarlo, aprender a vivir con él y saber gestionarlo adecuadamente sin que se convierta en sufrimiento.  

No puedo evitarte el dolor, si tuviera la formula te lo diría, te la regalaría. Solo puedo ayudarte a enfrentarte al sufrimiento.